Gobernar la inteligencia artificial desde el riesgo y no desde la experiencia
La RAISE Act refuerza la supervisión estatal de la IA, pero deja fuera la experiencia cotidiana del ciudadano y su capacidad de activar la respuesta.
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En 2026 el engagement ya no se mide en minutos. Atención, transparencia editorial y formación en IA redefinen la relación entre medios y lectores.
Hollywood intenta fijar reglas sobre consentimiento, identidad y compensación antes de que la IA cierre el reparto de poder creativo.
La IA entra en una fase donde avanzar el modelo no basta. El valor aparece cuando el progreso se traduce en sistemas usables y estables.
La IA ya no se evalúa por lo que promete, sino por lo que puede sostener. Formación, criterio y fiabilidad marcarán el rumbo hacia 2026.