Gobernar la inteligencia artificial desde el riesgo y no desde la experiencia
La RAISE Act refuerza la supervisión estatal de la IA, pero deja fuera la experiencia cotidiana del ciudadano y su capacidad de activar la respuesta.
La RAISE Act refuerza la supervisión estatal de la IA, pero deja fuera la experiencia cotidiana del ciudadano y su capacidad de activar la respuesta.
OpenAI for Countries marca el paso de la adopción técnica a la externalización política y cultural de la IA en gobiernos y servicios públicos.
La IA ya no es técnica: condiciona política, medios y plataformas. Así se negocia hoy el poder informativo.
La IA entra en su etapa más jurídica: litigios, sanciones y fusiones redefinen quién controla los datos y qué tecnologías pueden prosperar.
La IA crea espacios invisibles donde controla tanto la verdad del modelo como la opinión del ciudadano. “Confessions” y la persuasión política revelan un cambio estructural.